Aquel día no estaba yo para buscar compañía, pero tampoco quería quedarme en casa viendo algún documental de costumbres animales, de manera que, acodado en la barra, admiraba la habilidad del camarero para preparar bebidas, tomar pedidos, pasar cuentas, cobrar y parecer interesado en los clientes mientras seguramente pensaba que el día era muy largo. La discusión entre dos mujeres a mi izquierda me sacó de mi observación.Las dos estaban hablando de una tercera mujer, cuyo comportamiento para una de mis vecinas era inadmisible, mientras que para...