¿Recuerdan aquellos tiempos en los que se hablaba de la cultura del trabajo, de Max Weber y la ética protestante, del oficio, la disciplina y el aplazamiento del placer? Esa época se acabó. Vivimos en una cultura del entretenimiento. El mejor ejemplo es la ciudad de Madrid, convertida en el destino urbano más deseado y cotizado del momento por su oferta de diversión, recreo y ocio. Tras dos meses de un verano cada vez más prolongado en el que la ciudad literalmente se paraliza, septiembre arrancó con el estreno d...