Años atrás, mejor dicho, en el siglo pasado, muchos regalaban a las madres, el segundo domingo de mayo, artículos de cocina como si ellas fueran coleccionistas, o se vistieran y/o jugaran con electrodomésticos fajados a sus faldas, tal como lo hacían/hacen los niños con sus juguetes. Cabe recordar eso como una barbaridad de barbaridades. Muchísimos, muchos miles quizá cayeron en este estigma de imponerles una juguetería a las madres con estos regalos útiles para la cocina e inútiles para elevar su estima.
Apenas me enteraba que alguien h...